Villa de Grado - Asturias - España

Moscón

San Pedro de Arrojo

Renace la «mujer serpiente»

La restauración de la iglesia románica de San Pedro de Arrojo, en Quirós, realza el misterio de la singular fauna real y mitológica de sus canecillos La iglesia románica de San Pedro de Arrojo, en Quirós, cuya rehabilitación se está ultimando, guarda una jungla de piedra en sus canecillos. Y la reina más singular de este variado muestrario de fauna real y mitológica románica es una «mujer serpiente», única talla de este tipo que existe en las iglesias de Asturias. Los capiteles de San Pedro de Arrojo son un poema en piedra: para siempre han quedado tallados ángeles sin brazos, un árbol de la vida y una serpiente guardiana o un perro y una liebre en pelea, entre otros. Sin duda, el más sorprendente e interesante es la «mujer serpiente» o «serpiente hembra». No hay otra representación similar en toda Asturias. Es una figura híbrida con cuerpo de reptil curvado en forma de «U» y con cabeza femenina. Tiene ojos almendrados y la boca abierta, que podía acoger la cola o sacar la lengua bífida y venenosa. La mujer representa al mal en la cultura monástica y se la une a la serpiente como animal maldito. Otra figura rara e interesante es lo que denominan una cabeza rostrada, que sorprende por una colocación poco habitual en su canecillo, en posición horizontal. Un cordero frente a un oso, un perro, monos, peces y varias figuras humanas inexpresivas e intemporales que destacan por su falta de vida completan la escena. Otra rareza de San Pedro de Arrojo es la escena en la cual dos serpientes, víboras, en disposición sinuosa y paralela muerden a un pez. A estos reptiles en el románico se les relacionaba con el pueblo judío, como «raza de víboras». Pero también en ocasiones representan virtudes, ya que cambian de piel y en esta representación renacen a la vida y abandonan el pecado cuando muerden al pez, símbolo de la eucaristía. Todo forma un conjunto en piedra didáctico y amenazante, un zoo inanimado creado para enseñar que el pecado puede llevar a la muerte y la destrucción. La historiadora Pilar García Cuetos en un estudio que realizó sobre este templo para su restauración de 1987 explica alguna de estas representaciones. Son símbolos que intentan arraigar en el fiel el miedo al demonio, a las fuerzas maléficas, aversión al pecado. Por ejemplo, explicó la presencia de una mujer sentada con las manos en la ingle mostrando sus genitales. Esta figura, contra la primera impresión, no es una exhibicionista medieval, simboliza un parto y la mujer es símbolo de vitalidad y reproducción en la cultura popular. Durante este mes de mayo finalizarán la totalidad de los trabajos de restauración de la iglesia románica de San Pedro de Arrojo. La Consejería de Cultura, con un presupuesto de 168.283 euros (28.000.000 de pesetas), llevó a cabo una serie de actuaciones que buscaban un mayor conocimiento del templo. Se hallaron los cimientos de un antiguo templo, restos humanos y monedas; al tiempo que se procedió a la sustitución de la techumbre y del pavimento interior se atestiguaron fisuras y se procederá a la construcción de una pequeña escalinata de acceso. La pequeña capilla cercana se remodeló con el fin de instalar en ella un pequeño archivo. Durante estos meses trabajó un grupo multidisciplinar de arqueólogos a las órdenes de Gema Adán. La totalidad del templo se excavó. Se hallaron varios esqueletos, restos de cerámica, monedas (la más antigua del reinado de Juan II, 1406-1545) y una cruz de bronce de cierto valor. Los elementos más destacables son los restos de una antigua planta de otra iglesia sobre la que está asentada la actual. Se trata de un edificio prerrománico con un ábside cuadrado. Sin embargo, se buscaba una cripta subterránea con un túnel de acceso que, según la creencia popular, existía debajo del templo actual. Según el arquitecto responsable, Daniel Fernández Flores, se han hecho sondeos, pero tan sólo se ha encontrado un pequeño túnel de la guerra civil. En la actualidad se procede a la restauración de las pinturas murales de San Pedro, que estaban en muy mal estado. De origen primitivo y de épocas diferentes, se aprecia en ellos la recreación del bautismo de Jesús por San Juan Bautista y las alegorías sobre hechos contrapuestos, como la noche y el día o el árbol de la vida.

Quirós, Roberto F. OSORIO